LA HORA DE LA DISCORDIA
Las horas extras en el sector público van desde los 5,5 euros que cobra un guardia civil a los 250 de un controlador aéreo .Los pagos extraordinarios dan pie a la polémica.
En las profundidades de ese océano llamado Internet, allí donde se navega abordo de un ratón, hay foros en lugar de peces. Existe un foro para cada afición. Por extraña que sea; por extraña que parezca. Los guardias civiles no son una excepción. En una de sus tertulias cibernéticas, mientras debaten sobre sueldos, horas de dedicación e injusticias varias, uno del tricornio desliza una frase ingeniosa para definir su situación: «Por una cantidad ínfima y somera, apadrina a un guardia civil». Están hartos. No sólo por sus condiciones laborales, sobre todo por el agravio que encuentran cuando se miden con otros cuerpos. Salen perdiendo en cualquier comparación.
La mecha de la polémica sobre las horas extraordinarias la encendieron los controladores aéreos con sus sueldos astronómicos. Su nómina engorda cada mes gracias a estos ingresos adicionales, que pueden llegar a aportar 164.000 euros anuales.
Los jueces también echan pestes cuando revisan la nómina. Aunque como sucede con los guardias civiles -bueno, en realidad, forma parte de la idiosincrasia del español de a pie-, el enfado se produce al mirar la del vecino. Todo el mundo cree merecer ganar más que el de la silla del lado. Los togados maldicen porque cobran por las guardias lo mismo que los funcionarios, con menos preparación y responsabilidad.
Las horas extras no valen lo mismo para los diferentes oficios que maman de la teta de las Administraciones. Policías, jueces, médicos o maestros no están medidos por el mismo rasero. Cada uno percibe una cantidad diferente por las horas que suman a su jornada laboral. A unos el dinero les viene del Ayuntamiento; a otros, de la Generalitat, y a otros, del ministerio. Pero las diferencias entre unos y otros dan pie a diversas interpretaciones.
Entre las fuerzas del orden, la Policía Local es la que despierta mayores envidias. Un agente puede llegar a embolsarse, por una hora extra nocturna y en festivo, hasta 30 euros. A la Nacional, sin ir más lejos, no le resulta tan rentable. Cuando tienen un servicio extraordinario que se prolonga durante cinco horas y media recibe 60 euros. La media sale a casi 11 euros la hora, 19 menos que un Local.
Aunque los reyes del mambo, los privilegiados entre los que viven del dinero público, son los bomberos. Los 'apaga fuegos' se ponen las botas los festivos, los días en los que el contador suma 44 euros cada vez que el minutero pasa por las 12. Nadie más gana una cantidad parecida. Ni siquiera la Policía Local. Tampoco los médicos que trabajan en un hospital público. Un especialista suma 25 euros cada hora,aunque lo mejor, en su caso, es que cada guardia tiene 24 horas.
Los que no saben lo que es una hora extra son los profesores. Su horario está preestablecido. A principio de curso ya saben cuál es su jornada lectiva. Un profesor universitario tiene que hacer 22 créditos, que equivalen a 220 horas. En el hipotético caso de que tuviera que hacer alguna más, se le restaría en el siguiente curso. Los profesores de Primaria están en una situación parecida, con la particularidad de que, además, los alumnos están bajo su responsabilidad. Si un padre se retrasa al acabar las clases, el maestro tiene que custodiar al niño el tiempo que haga falta. Y esos minutos son 'por la patilla'.
Los abogados se frotan las manos cuando tienen que asistir a un chino. «Siempre son un montón y las asistencias se multiplican», explica un letrado. El comentario, jocoso, sirve para retratar su situación. Un abogado del turno oficio cobra 150 euros por un servicio de guardia (24 horas) con no más de seis asistencias. Si se rebasa esta cifra, el importe se multiplica por dos (300). De ahí el chascarrillo de los chinos.
Manifestación en ciernes
El gremio más 'quemado' es el de los guardias civiles. El delegado de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), Juan Liébana, cree que están en una situación insoportable. «Somos los peor pagados y los que hacemos más horas, con diferencia», sentencia.
Liébana explica que sus horas extras son las peor remuneradas, pero que, además, tienen trampa. Por diez horas cobran 55 euros y si saltan al siguiente segmento, de 10 a 20 horas, se incrementa en 110 euros. «Es sangrante que nos paguen lo mismo si haces 11 que 20 horas. Y hay una segundo problema: si un mes hacemos varias horas extras, al siguiente nos recortan, nos reducen las horas pero no los servicios, así que trabajamos menos pero tenemos que ir los mismos días».
A esto se le une una 'ofensa' añadida, la demora en los pagos. Las horas de sobreesfuerzo, que se unen por trimestres, se acordó que se pagarían dos meses después. Pero, según denuncia el delegado de AUGC, esto no siempre se cumple.
En cualquier caso, al margen del caso extremo de los guardias civiles, ningún trabajador de la Administración cobra ni de lejos la cantidad que percibe un controlador aéreo por cada hora extraordinaria que realiza, un hecho que Blanco intenta frenar.
http://www.lasprovincias.es/v/20100228/economia/hora-discordia-20100228.html